Los operadores postales ofrecen diferentes opciones de envío, terrestre, aéreo, marítimo.
El más usado, y conocido, a nivel nacional es el terrestre.
Dentro de cada una de las variantes hay como un submenú que multiplica las opciones, sea como correo regular, correo prioritario o diferentes servicios de seguimiento.
En algunos países, como Estados Unidos, utilizan aviones de carga dedicados exclusivamente al transporte de correo postal.

Quizá si alcances a imaginar la cantidad de giros y vueltas que da tu carta desde que la cierras hasta que la persona que la recibe rasga la solapa para leer su contenido.
Estantes, casilleros, cajas, sacas, cintas, deslizadores….
Arriba y abajo, de lado, en pendiente, dentro, fuera.
Un no parar.
Eso es el viaje de ida. Luego queda más de lo mismo en las delegaciones.
Hasta que llega a tus manos.
Atiende un segundo.
En mi estafeta no cabe un avión. Un barco tampoco.
Pero toda la gestión se desarrolla desde ahí.
Ah, a cualquiera que se asoma a mi mostrador se le queda la boca abierta de ver como manejamos las cartas, y similares, antes de salir a la calle.
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