Me dijo una compañera que le patinaba el neumático de la rueda delantera.
La verdad es que también soy usuario del vehículo y llevaba unos días que veía la rueda como lisa. Asombrado de la poca duración de esta; escasos meses.
Intentaba averiguar a que se podía deber.
Mi primera impresión fue que provocaba derrapes ella misma.
Pude comprobar en propia piel que cada vez al arrancar la marcha derrapaba la rueda delantera.
Primera impresión, peligro. Las calles no son del todo planas y estamos hablando de un demonio eléctrico con unas ruedecillas de doce pulgadas.
Si te pilla en una acera inclinada el peligro se multiplica. No cabe duda alguna.

A los pocos días se tomaba la compañera unos días libres. Ya le tocaban, la verdad.
Fue el momento. Decidí aprovechar para meter el patinete en talleres y hacer un mantenimiento profundo.
Gomas nuevas
Manetas para el manillar.
Manetas de freno.
Tensar frenos y cambiar las pastillas. (no por ese orden)
Guardabarros nuevos
Revisar centralita
Vamos, una pasta…
Ya que estábamos medios en harina y como ella no estaba, tomé la decisión de personalizar el patín.
Las manetas nuevas de color rosa.
Un color rosa suave, tampoco se trata de ir deslumbrando por la calle al resto de viandantes.
Los guardabarros también con el mismo color. Rosa flojito.
Resultado, un patinete que se hace mirar.
El motivo no fue el de “amargar” la existencia de la compañera. Todos llevamos “ese” patinete.
No, el motivo fue un conato que sufrimos meses atrás. A otra compañera le intentaron robar el vehículo. Por fortuna acabó en eso, un susto.
Gracias desde aquí, de nuevo, a todos y todas las personas que colaboraron en que esos malditos “malandrines” no se salieran con la suya.
La idea era, y es, hacer del patinete algo único, que no sea fácil de esconder. Fácil de reconocer.
Creo que se consiguió.
A ver quien tiene cojones a ir en un patinete negro con los guardabarros y las manetas de color rosa pálido. A ver como lo escondes sin que lo reconozcan.
Ah, si nos ves pasar con el patín medio rosa, saluda. Sea quien sea en que lo pilote. Quizá sea yo mismo y aún tiene más punto