Hay palabras que se quedan como referencia de empresa o servicio
Estaba cenando con unas amigas.
Me ocurre a menudo. No que quede para cenar -que también- sino lo que a continuación te comento.
A la cena acudió una amiga que no la conocía. Ni yo a ella ni ella a mí.
Cuando haces presentaciones, si son propias, una de las preguntas que hay que hacer, y esperar, es a lo que te dedicas.

Yo tengo una respuesta corta que lo explica a la perfección:
Soy cartero.
Después de esa respuesta aparece otra pregunta. Siempre es la misma y no acabo de comprender el porqué.
Mentira, si lo comprendo.
En nuestra cabeza relacionamos de inmediato la palabra cartero con la empresa estatal Correos.
¿O no es cierto?
En esta cena de la que te hablo le estaban intentando explicar a la nueva, a Lorena, a lo que me dedico.
Le daban un montón de vueltas. Que si se dedica a repartir cartas y paquetes y similares expresiones que no hacen más que confundir al escuchante.
Soy cartero privado.
Soy cartero y no soy funcionario.
Lo de que no trabajo en Correos lo dejo como última baza.
No siempre es necesaria.
Soy cartero y ofrezco servicios adicionales al correo postal a diferentes empresas e instituciones.
Sólo eso.
Con todo lo que conlleva, que no es moco de pavo.
Ahora que ya lo sabes, no estaría de más que reenviases este artículo a quien sabes que lo puede necesitar.
Y yo te estaré muy muy muy agradecido