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Los saltamontes que van a la playa

Al lío…

Hoy te hablo de unos saltamontes.

Creo haber hablado alguna vez de ellos ya.

Nunca viene mal recordarlos.

Se trata de unos saltamontes a los que les gusta mucho tomar el sol en la playa. Hasta aquí nada que objetar, cada cual toma el sol donde le apetece.

Para llegar a la playa debían rodear una montaña con lo cual perdían gran parte del día en la caminata y no estaban tumbados bajo el sol el tiempo que les hubiese gustado.

Rodeaban la montaña para evitar cruzar un bosque que, decían las malas lenguas, estaba repleto de voraces animales que atacaban y comían a todo bicho que osaba penetrar en el bosque. Un dia que lucía un sol radiante, de esos que abren las piedras, la saltamontes madre propuso cruzarlo para poder estar más rato tumbados bajo el sol.

Dicho y hecho. La familia al completo entró en el bosque. Todo eran sombras que se movían a todos lados. Ruidos extraños y desconocidos que helaban -aún más- la sangre de los pequeños saltamontes. Al poco rato llegaron a la linde con la playa sorprendidos de haber tardado tan poco y de estar sanos y salvos.

Estaban ya cansados de correr bajo el sol cuando comenzaron a llegar los demás del poblado que, esos sí, habían rodeado la montaña.

Les relataron que no había ocurrido nada a excepción de haber disfrutado por más tiempo del sol y de la playa.

Desde ese día, todos ellos, iban y venían a través de los arboles jugando y saltando a la ida. A las vueltas estaban exhaustos al igual que antes, o más.

No cansados de caminar sino todo lo contrario, de haber disfrutado de lo que más les agrada.

En muchos ámbitos de nuestro día a día ocurre algo parecido; sólo conocemos un camino y probar lo nuevo nos da temor y, aunque nos digan que vamos a tener un tiempito más para hacer lo que queramos no lo acabamos de creer.

La moraleja a lo de arriba (para el trabajo) se llama DELEGAR y puedes delegar en muchos, que haylos, no tiene que ser conmigo. Pero si quieres que sea conmigo, pincha aquí

Postadata: Ya mismo Valentín.
Otra vez. No sé si lo celebras, o si tienes con quien celebrar o con quien no celebrar.
De todas formas tienes un descuento a la hora de hacer llegar sorpresas a tus amores.
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(se envía una sola vez a la semana).


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