Con unas pocas palabras pretendemos dar a entender que es algo extraordinario.
De pie en un portal.
Hoy es festivo en España, lo cual viene a decir que no ha sido hoy lo que te cuento.
Ahí estaba yo. De pie en un portal al lado de una frutería. Esperando que alguien contestase al telefonillo y me abriese la puerta.
Sale de la tienda una señora acompañada de tres chiquillos.

Los chiquillos revoltosos, como debe ser a esa edad. Sin más misterio.
La abuela, pues de la abuela se trata, no deja de repetir -“¿vais a comer sandia los tres? Mira que me ha costado un ojo de la cara”
La abuela de los niños, no la mía.
Mi suegra (epd) también era abuela y, también, tenía esa costumbre de “malcriar” a los nietos. Seguramente yo haré lo mismo.
Ese, lo de las abuelas o las suegras, no es el tema hoy.
Mientras se iban calle arriba, los críos con la abuela, no pude evitar pensar lo malcriados que estamos todos, del primero al último.
Estamos tan acostumbrados a encontrar de todo en cualquier momento que no sabemos diferenciar cuando es temporada de algún producto o ya ha dejado de serlo.
Frutas y verduras no hay todo el año.
Bueno, si hay, pero no de la zona, que son las más ricas.
Uvas en invierno.
Sandias y melones en primavera.
Naranjas en otoño
Espinacas en marzo
¿sin congelar?
Vamos….Va a ser que no, que no son de aquí.
El aquí vale para cualquier lugar.
En la nevera no puede haber de todo en todo momento.
La abuela seguía repitiendo lo mismo.
Me ha costado un ojo de la cara.
Mientras yo, aun esperando que alguien responda.
Te voy a decir cómo hacer que tus mensajes sean más perdurables en la mente de las personas.
Mañana