No son pocas las ocasiones en las que se me plantea duda semejante.
Te puede parecer extraño. Me enseñaron que allá donde vayases, hacieses lo que viereses.
O algo parecido. Resumido, que hagas lo que veas que hacen. Que no quieras innovar.
Según en qué aspectos, claro está

Viene esto a colación de mi pueblo. Del pueblo donde vivo y de otros muchos.
Igual en el tuyo ocurre algo parecido.
Mira, el otro día, saliendo de casa por la mañana. Serían las seis y media y me aparecen dos sombras por detrás.
Menudo susto del copón.
Dos marroquíes. Con chilaba.
Un par de moros con chilaba y la capucha en todo lo alto.
Lo comento con unos amigos y me confirman.
No se adaptan. Mantienen sus costumbres.
Nunca he estado por sus tierras, aunque me ha llegado a las orejas que se debe de vestir acorde a sus costumbres. Por lo menos en lo que se refiere a las mujeres.
Por aquí no acostumbran ellos. Ni mujeres ni no mujeres.
Haylas con burka incluso.
Hay días en que el pueblo parece un pesebre viviente lleno de santos josés y vírgenes marías.
Luego te das cuenta de que ni santos ni vírgenes