Con el paso de los años recordamos más y más cosas y detalles. Y los que se pierden.
Esto que te escribo hoy quizá ni lo entiendas hoy. Acaso ni quieras entenderlo.
Hoy.
Hace más de veinte años que lo vengo diciendo, comienzo a recordar muchas cosas. Eso viene a significar que tengo muchos años ya. Vivencias y experiencias no lo dudes, pero añooosss…. Pffff.
Una jartá.

Recordamos, como hace unos días, con los amigos de cuando éramos jóvenes, adolescentes. Queríamos salir del huevo y no sabíamos, aunque nos dejaban creer que sí.
Aquella inexperiencia, aquel no saber por donde tirar y cagarla en más de varias ocasiones.
Eso curte. Da experiencia.
No teníamos computadoras ni tampoco móviles. Ni falta que nos hacían.
La verdad es que atontan un buen tanto.
Apuesto que has visto muchas veces como hacer un nudo, de corbata, por ejemplo, pero no tienes cojonnn de hacerlo tú sólo.
Habrás visto cienes de videos de como plantar tomateras y nunca has hincado las manos en la tierra.
No tienes ni idea de cambiar la rueda del coche, o la bujía de tu moto, aunque estás harto de ver como lo hacen.
Recuerdo un que tuve que pedía compresión y, como no había dinero, le ponía cola de carpintero cada noche. La dichosa cola no duraba no media hora, las vueltas del trabajo eran la repera andando.
Hasta que preferí ir en bici. Otra vez. Hasta que llegó la nueva.
Como esto cientos de situaciones.
Todo eso está en la memoria, en dentro de nuestra cabeza. Cada cual con su propia versión.
Todo eso debía de haber quedado apuntado en algún lugar. No era, ni lo soy, muy espabilao para apuntar las cosas.
Quizá tú sí.
La gente joven antes miraba.
Ha corrido mucho el tiempo.
No el tiempo es el mismo, todo ha ido muy deprisa. Y lo sigue haciendo.
Todo con prisas. Todo con plazos cada vez más cortos.
La vida pasa y no la vivimos