No es una orden, es una «súplica». Ahora vas a comprender
Mira, me gusta mucho ver películas, aunque prefiero una buena charla en ocasiones.
No tengo mucha preferencia, pero agradezco una buena comedia.
El cine francés me gusta por su humor, el inglés también tiene su punto por lo mismo.
Recuerdo un largometraje donde los protagonistas son Gerard Depardieu -creo que lo he escrito bien, no lo voy a comprobar- y Jean Reno. Te la recomiendo si te gusta reír.

Trata de un preso, Jean, que se fuga de la cárcel con un compañero, Gerard.
Este Gerard es un tío muy pesao, no se calla n debajo del agua y el otro no lo soporta. Es amante del silencio, ya me entiendes.
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Hay una escena en la que van andando por la acera y se cruzan con una chica que va hablando por el móvil. ¿Con quién? Pues yo qué sé, al igual está quedando con la pareja para echar un polvo. O no, o queda con la pareja de otro o de otra. A saber.
El caso es que el personaje de Jean le coge el teléfono para hacer una llamada.
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Otra vez, ¿A quién? Yo qué sé, chico.
Mientras el Jean llama a ese alguien, el Gerard le explica a la joven que, si circula pegada a la pared por el lado con el que sujeta el móvil, es más difícil que se lo roben.
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Eso ocurre con muchos apartados de nuestra apretada y ajetreada vida; damos por sentado y por hecho que sabemos todo y que nadie puede con nosotros. Es por eso, también, que en los trabajos nos pegamos algún que otro batacazo.
Por qué nadie nace enseñado, pero todo el mundo puede aprender
Dicho esto, opinión no solicitada de hoy; no dejes de ver cine. Del bueno