Hay días, momentos sólo quizá, que no nos damos cuenta de o que tenemos alrededor.
No nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta.
Deja que te diga una cosa.
Puedes estar de acuerdo o no, sólo es mi opinión. Tú puedes pensar de diferente forma.
Me dicen que, en Corea del Sur, me han hecho llegar imágenes, hay bares que son atendidos por robots únicamente. No hay personas al cargo.
¿Cómo es un bar sin personal?

Me recuerda a esos locales que están abiertos 24h, o casi, llenos de máquinas de vending.
Máquinas en las que puedes conseguir, casi, cualquier tentempié o bebida a casi cualquier hora del día o de la noche.
Como curiosidad debe estar bien ver acercarse un mamotreco con tu café y tu bocadillo frío para que lo cojas tú mismo de su bandeja mientras te desea un magnifico día después de haber hecho la comanda desde cualquier fría pantalla.
No tiene porqué dejar de ser curioso…
Es muy español, mejor dicho, en lo español, va incluido el ir a los bares.
Ir de bares.
¿Qué haríamos sin ellos?
Lo nuestro es meternos con los camareros. Y “tirarle flores” a las camareras.
Ahogar, o intentarlo, las penas en guisqui o cerveza llenando la cabeza del que está detrás de la barra con nuestros problemas.
Además, nos gusta que nos den la razón. La tengamos o no.
Y somos de festejar. Y de gritar.
Las penas se quedan en la puerta. Hasta que entra el alcohol.
Hay cosas mejores que empachar al camarero que nos mira con cierto desdén dependiendo de las horas que sean ya y una de ellas puede ser la de preparase un futuro.
Dentro de poco nos venderán todo con máquinas. Mejor aún, lo harán ellas directamente.
En realidad, ya lo hacen.