Y lo que se consigue es que no llegue el correo postal a nuestros buzones
Correo no deseado hay por todas partes.
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Si afinamos todo lo que pasa a través de nuestros ojos u oídos al cabo del día pocos detalles se salvan por su utilidad o importancia.
Sin querer entrar en un debate sin fin puesto que cada cual tiene su propia opinión y ahí radica su importancia particular te diré que esto mismo que estás leyendo ahora mismo quizá para ti no tiene la más mínima importancia.

No pasa nada.
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A alguien, lo mismo que estás leyendo le puede resultar atrayente, sugerente, incluso importante.
Tampoco pasa nada.
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Lo que quiero decir es que cada cual consideramos molesto lo que nonos agrada. Independientemente de los seguidores que pueda tener esa tendencia, esa acción.
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Nos acostumbramos enseguida a todo los seres humanos.
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Somos así. Sin vuelta de hoja.
La prueba está al poner las direcciones postales en cualquier registro.
Si no nos llega el correo tampoco nos extraña. La mayoría de las ocasiones se le da la culpa al mensajero.
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Como en las batallas de antaño.
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Peeeero…
Si el cartero hace caso omiso de lo que indica el sobre (hablamos de direcciones, no de otras premisas) conociendo el paradero real del destinatario y hace que le llegue la carta, aun indicando en el sobre que la dirección es incorrecta y, que, si le ha llegado la misiva ha sido por “deferencia” desempleado, ¿qué dirías que hacen los receptores?
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Nada.
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Les llega igual del correo.
No hace falta pedir que actualicen la dirección en ningún lado.
De igual forma les llega el correo.
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Y si no llega el correo, la culpa es de los otros.
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Los demás, no solo los carteros, “tienen” la obligación de saber dónde y cuándo vive cada cual en todo momento.
Si se ha mudado o tiene un nuevo compañero de piso o si se ha ligado una sudamericana que le echa buenos polvos.
O si ha venido su prima del pueblo a conocer ciudad.
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Puedes meter y sacar a quien quieras de tu casa, no opino. Eso sí, si crees que esa acción pueda repercutir en algo, referente al correo también, haz algo para subsanarlo.
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