Tengo la mente en blanco
No porque ande distraído, está vacía
Mira,
Hoy es uno de esos días en que las musas no aparecen. Y si se asoman me pillan de espaldas y no las encuentro.
Uno de esos días en que la conversación no fluye.
Esta con los amigos de siempre y hay largos silencios.
No es que estés a disgusto, ellos tampoco, es que la cosa no fluye ese día.

No es tampoco el síndrome de la hoja en blanco, no. Ese síndrome lo he tenido alguna ocasión y no es esto.
Leyendo a gente que hace esto mismo, explicar una historia cada día a los miembros y miembros de su lista, explican que cuando esto ocurre lo mejor es soltarlo y contarlo.
A todos los ha ocurrido en alguna ocasión y no por eso se va a acabar el mundo. Tampoco es motivo para esconderlo.
Hoy cuesta escribir este correo y ya está.
No pasa nada.
Mañana será otro día.
Otra historia.
Como otra historia es la de mi opinión acerca de trabajar bajo la lluvia.
¡Cuánta falta hace la lluvia por estas Españas!
En ocasiones, sucede y acontece, que es mejor quedar parados antes de quedar calados.
En prevención.
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