Hoy me imagino a mí mismo con chistera y levita…
En los albores del turismo marítimo, mediante transatlánticos, éstos al igual que ahora eran verdaderas ciudades flotantes. Lo que ocurre que eran auténticos fenómenos, por su rareza.
Actualmente es extraño encontrara a alguien que no haya navegado alguna de veses. Hay quien, seguro, no ha navegado sino en crucero.

En los primeros transatlánticos se encontraban buzones de correo. En los barcos grandes en general. Recibían el nombre de «buzones a bordo» y se utilizan para recolectar el correo de los pasajeros y la tripulación.
La comunicación epistolar, o sea, a través del correo postal, era forma habitual por entonces.
No existía guasap, se entiende. No había teléfonos móviles o celulares.
Era la forma más usada.
Incluso hay una variante en el ajedrez, totalmente aceoptada, que se envían los movimientos medinte cartas manuscritas.
Los contenedores de carga utilizados en el transporte marítimo también se usan para transportar correo postal en grandes cantidades.
No creo que sea en época electoral. Aunque tampoco me extrañaría…
En de veses, el correo postal por aquellos tiempos era transportado en avión en etapas del viaje marítimo para acelerar la entrega.
Cuidao, que parece que se hable de hace quinientos años y hace escasas décadas no existía otro cosa conocida.
Los viajes en barco podían durar semanas enteras. Y no hablamos de placer.
Ahora estarás pensando – Mira éste, no conoce las rutas de los cargueros ni de los petroleros.
Pues tienes razón, no las conozco sino de oidas, lo que si conozco es el modo de hacer llegar el correo postal a destino.
Tú también puedes saber de lo que yo sé
Ah, ¿los espárragos?. Pronto.
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