enviar cartas en tarragona

Voy a contratar a un funcionario

Entro en una oficina de un administrador de fincas con el que colaboro de forma muy esporádica y, después de dar los buenos días (la educación por delante), le pregunto a bocajarro,

¿Este año entrante vamos a hacer lo de las cartas también?

No hay que darles mucha premura para que acepten, porque deben cambiar o modificar toda su operativa de envios.

Así lo demuestran. Contra más prisa quieres meterles, más despacio van ellos.

La señora, que es muy amable (no pasa trimestre que no le haga la misma pregunta o similar), me responde,

No, y voy a decirte el porqué. Trabajo con «el gran operador» y si tengo algún problema con los clientes sólo con derivarles a él se acabó mi trabajo, en cambio si trabajo contigo no ocurre esto.

No acabo de entender el porqué a una empresa publica, como es el caso, no se le pueden exigir responsabilidades y a la empresa privada si.

Bueno, en realidad si lo comprendo. Mejor dicho, lo sufro. Como otros muchas personas. La mayoría de los que atienden se pasan la pelota. Y te torean, vaya si te torean.

Y así consiguen que les dejes en paz.

Si me lees desde hace un tiempo sabrás que, de veses, comparto aconteceres similares que me ocurren a mi mismo.

Por ese motivo digo que también los sufro.

Ese es el motivo también que digo que voy a contratar a un funcionario.

Su función va a ser la atención al cliente. Va a estar al cargo tanto del mostrador como de la atención telefónica. A imagen y semejanza de «ese gran operador».

Hasta que llegue ese momento debes saber que me tienes a mi al otro lado.

No hay un becario.

No te responderá Jordi Hurtado ni un operador/a de la quinta esquina del mundo.

Estoy yo.

Ah, soy de la opinión que si el que responde en la pública fuese el responsable, la respuesta no sería la misma. ¿También tú lo crees?

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