Hoy no, ayer por la tarde, estuve hablando con un amigo que tiene una gestoría.
Hace seguros para coches, motos, etc…
Gestiona comunidades de vecinos, alquila inmuebles varios, vende viviendas….

Vamos, que se busca las castañas por donde puede. Una por aquí, otra por allá. Lo importante es que no falte que poner en la olla.
Lo que hace cualquier autónomo de toda la vida.
Si eres asalariado te sonará a chino seguramente el comentario de arriba.
Otro amigo mío, éste agricultor, en cierta ocasión, me dejó caer que tenía que trabajar mucho para que sus empleados no estuviesen parados.
Es toda una odisea el tener tarea preparada -siempre- para una docena de personas.
Mi amigo el gestor y yo comentamos la posibilidad de que me hiciese cargo de la gestión de la correspondencia de su negocio.
¡Coño, a eso me dedico yo!
Gestiono correspondencia de empresas.
Le comento que donde notaría más el ahorro es en el reparto local, en la propia población.
Me deja entrever que es difícil que pueda competir ahí, porque él mismo reparte las cartas y no cobra por ello.
¿¡QUÉÉÉ?!
Directa, y educadamente, le digo que tiene la razón. No puedo competir.
Tengo el vicio de cobrar por mi trabajo.
Postdata: Recuerdo una ocasión que después de llenar el carro con la compra semanal en el Mercadona y, trás darles muy cortesmente las gracias, me hicieron dejar el carro allí mismo. No me dejaron meter la compra en el maletero siquiera.
Postdata2: Cobro por mi trabajo