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Del cable saltamos a los espárragos silvestres

Hace unos días, conversando con Isidro, me comentó que la mayoría de los datos que circulan por el internet (o la internet, o como quiera que se le llame) lo hacen por medio de un cable.

Unos cables enormes, o sea, muy grandes. Y bastante caros.

También de mantenimiento.

Todo eso que nos venden de la nube… Ná, patrañas. Del cielo no hay nada colgado. Ni tuyo ni mío ni del Bartolo de Argamasilla de Arriba.

Está almacenado en unas naves enormes llenas de discos duros. Enormes también.

Lo de los satélites está bien, pero que no es.

Todo lo digital se aguanta en lo físico.

Nos lo venden como lo más guay y lo más cool y sin la participación del Hombre no se puede sustentar. Del Hombre y sus manos.

Como ha sido toda la vida en casi todo en este mundo.

Compras un paraguas.

Hecho por el Hombre. Con la ayuda de unas máquinas, ideadas por el Hombre.

Todo ligado.

Lo más básico es lo que lo mantiene todo en funcionamiento.

Todo es cíclico y se regresa a lo rústico, básico, manual y físico que es lo que nos permite avanzar, pues es la base.

¿Vas al gimnasio?

¿Qué haces en un gimnasio?

Movimiento para mantener o mejorar tu salud. Ejercicio basado en el movimiento.

Cientos o miles de personas salen a diario a caminar en grupo o en solitario para tener ese movimiento que mejora el estado físico.

Emplean en ello varias horas al día.

Van charlando o escuchando música o sus programas favoritos.

Los hay que dedican ese tiempo a realizar algo más de provecho. Para ellos. Recogen productos silvestres, como por ejemplo espárragos trigueros.

Salen de casa.

Mueven las piernas.

Respiran aire puro, el del campo.

Se relacionan con otras personas.

Y, encima, regresan con un puñado de espárragos silvestres recién cogidos de la mata.

Todo eso de una tacada.

Sin darse casi cuenta.

Como sin queriendo

            Isidro es un buen amigo con el que mantenemos interesantes conversaciones cada vez que nos encontramos


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(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

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