Aun sin necesidad de pasar por la vicaría, compartir vida y espacio puede resultar complicado.
A mi vecino Onésimo lo he visto mayor.
Desde siempre. Teniendo en cuanta que nunca ha sobrepasado el metro y medio de altura es todo un logro.
Lo he encontrado siempre mayor porque tiene más de 25 años más que yo.
La otra mañana iba por la calle con su esposa.
Iban agarraditos de la mano. ¿Será amor? ¿Será miedo a caer?

No, no era eso.
Rondan las nueve decenas cada uno y llevarán -nunca le he preguntado- más de sesenta años juntos. Eso es toda una vida.
Muchas veces de bajarse los pantalones ante el otro.
Mucho tragarse sapos. Mucho aguantar, de todo.
Y ahí van, ahí siguen, cogidos de la mano. Por la calle
Onésimo era camionero.
Los camioneros, yo he sido uno de ellos, tienen fama de puteros. Que les gusta meterla allá donde estén.
Por supuesto que generalizo.
Quiero que te des cuenta de que después de largos años de matrimonio aún continúan cogiéndose de la mano. Aún habiendo trabajada conduciendo un camión.
En el audio de abajo hay pocas mujeres, coches y puros.
No está todo escrito y eso lo sabe Conrado.
Deja constancia de ello en lo que te explico a través de un audio que va contramarea