Le gusta viajar y se lo puede permitir
Carlos es panadero. También es amigo.
Un tío que “pierde” noches para que los demás comamos pan merece todo el respeto.
Me lo encuentro el otro día en uno de esos comercios de comida rápida. Era domingo y somos perezosos hasta para el comer.
Le comento que me ha llegado a los oídos que ha ido a “buscar un puñado de arena” a la otra punta del mundo.

¿No hay muchas arenas sin necesidad de ir hasta allá?
Será distinta, nunca he estado allá.
Me deja caer que ya han pasado casi tres semanas de ello. Que no lo publica en redes hasta su regreso.
Me ve extrañado por la respuesta y me aclara:
Si lo publico cuando estoy allí, le estoy diciendo al mundo que mi casa está vacía. Que pueden pasar por ella cuando quieran.
Le tengo que dar la razón al panadero Carlos.
Es como cuando le pones un par de hojas frescas a la caja de mandarinas que mandas a vender al mercado.
Como cuando firmas con fecha (sin ser necesario).
Tú mismo “haces calendario”.
Le estás diciendo al mundo el paso que levas y por donde lo llevas.
La mayoría de las personas no merece saber todos tus pasos. Mucho menos cuando y como los das.
Gusta compartir cuando puedes viajar hasta Cancún, no lo dudo. No es necesario que sea en riguroso directo.
Con las cartas ocurre lo mismo, ordinarias a no ser que no haya otro remedio.
¿Compartes todo al momento en tus redes?
¿Lo crees apropiado?