De lo que puede cambiar nuestra propia vida con un simple “susto”
Tócate los huevos que ya ha entrado un nuevo artículo.
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Anoche, al cerrar la oficia, pasé por el super, (no no fui a buscar una piña, eso lo hice horas antes, y salió mal) a comprar algo para cenar.
Alguna cosilla para cenar, sencilla, rápida de hacer.
Además de ser sanas, las legumbres y verduras están altamente recomendadas en -casi- todo tipo de dietas.
Allí que me fui, todo valiente. Unos garbanzos y unas judías. Me entretuve donde los embutidos mirando unas virutas de jamón. Para darle algo más de sabor más que nada.

Desistí. Ya llevo unos días pasándome un poco, quizá bastante y todo diría mi cardióloga.
La combinación no está tan mal. Un poco de pimentón rojo dulce y un poco de albahaca fresca. Un hervor y, ¡hala!, pá adentro
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Con la tontería quedo sabroso y todo.
Y eso que los garbanzos los cogí de bote, por el tema del tiempo y esas cosas.
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¡Qué coño, por la comodidad de abrir un bote y adelante!
Serán las siete de la tarde de ayer, estaba en un polígono industrial repartiendo la correspondencia y ni pensaba en la cena ni en el menú me haría.
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No hay nada escrito y nada de ello se sabe. Más digo, ahora te lo comparto y es por eso y sólo por eso que lo sabes, si no, ¡¿de qué?! Ibas tú a saber que yo cené garbanzos con judías y albahaca anoche.
Y hay que darle la razón al hombre.
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Páginas web, archivos diferentes. Un huevo de ellos. Lo que quieras, pero no está todo.
Sólo lo que otro ha puesto ahí antes.