enviar cartas en tarragona

Hay que joderse

Y apretar el culo para no caerse

Estoy repartiendo cartas en una avenida muy grande y ancha. Bueno, seguro que cualquier avenidota de la capital que prefieras las tiene más grandes y anchas, pero para uno de pueblo como yo, todo lo que pasa de tres palmos es grande ya

He quedado con una compañera para acabar de repartirnos las cartas que nos quedan y acabamos zona entre los dos.

Voy en patinete. Yo, ella no. Ella va en moto

Acabo mis cartas y la llamo por teléfono. Acaba ella su calle y se acerca a darme un puñado más de cartas. Estoy en la acera y, para hacerme más visible, no se me ocurre otra que ponerme en pie sobre el patinete para ver por encima del techo de los coches aparcados

Más que para ver como llega es para que me vea ella antes

En eso estoy, pendiente de la calzada y de las mesas y sillas de una terraza cuando de repente noto un movimiento extraño y me veo como las baldosas de la acera se me hacen grandes de golpe

Y vaya golpe

Se ha metido la rueda delantera en el hueco cuadrado que dejan para poder regar los árboles y se ha trabado la rueda. Como consecuencia salgo por encima del manillar y doy con mis huesos en el duro suelo. Ni el turrón de Alicante es tan duro

Al golpe hay que sumar la vergüenza. ¿Te he dicho que estoy al lado de la terraza de un restaurante?

.

Pues eso, rojo por el bochorno, y morado por la caída

La segunda vez que me caigo, la primera fue al meterme en una obra que la rueda de delante se clavó en la arena. También salí volando por encima del manillar, aunque ese día la caída fue sobre arena un poco más blanda que el hormigón

Van dos ya

Es lo que tiene manejar un engendro que carga el diablo, que a veces vas a dar contra el suelo

.

¿Te interesa saber que me caigo del patinete? Pues al igual no, pero yo te lo cuento.

Son cosas que me pasan en el reparto

.


Publicado

en

por

enviar cartas en tarragona

*Si quieres que te cuenten algo que NO conoces y
SI tienes que saber, lo mismo te interesa apuntarte hoy.

No tengo ningún don especial.
No pretendo convencerte de nada.
Yo simplemente cuento historias.
Una al día.
(Casi) todos los días.
Si no te ves capaz se soportarlo, deja paso al siguiente; los dos seremos igual de felices.

.

.