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Los Niños son unos Trastos y Hacen Trastadas

El pegamento que se usa en los sobres de papel del correo postal no representa riesgos para la salud y es seguro para su uso en contacto con alimentos.

Eso es así y así debe ser.

Un elemento como es un sobre que, quieras que no, está al alcance de los más pequeños de la casa (quien no tiene algún que otro sobre con correo encima de cualquier mesilla aunque sólo sea unos momentos) no debe representar por sí mismo un peligro.

Ya no digo que se pas la lengua por la banda adhesiva, que también, sino que lo puedan manosear y despues, ¿que hacen?

Exacto… Las manos a la boca.

Es, y debe ser, inocuo.

Aunque la goma arábiga es uno de los adhesivos más comunes, también se utilizan otros tipos de adhesivos en los sobres de papel, como adhesivos a base de almidón o adhesivos sintéticos.

Estos últimos ya podrían, de por sí, representar algún peligro por lo comentado arriba. Por lo que no está de más mantenerlos alejados de los chiquinines.

Hay que tener en cuenta que la goma arábiga es, quizá, la opción de adhesivo más ecológica en comparación con algunos adhesivos sintéticos, ya que es biodegradable y proviene de fuentes renovables.

No quiero abrir debate de si los niños deben estar encerrados en un sitio completamente inerte e inocuo. Líbreme el señol.

Todo lo contrario, los niños deben trastear y manosear todo los que les caiga cerca.

Responsables deben ser los padres y madres para enseñarles a tocar lo que se debe y en lo que no se debe educarlos en la precaución.

Recuerdo una ocasión, una de muchas, en las que visite barrios de las periferias de grandes ciudades.

De veses pisaba lugares que me hacían pensar mucho acerca de los cuidados y la higiene de los mayores y de los pequeños.

En esa ocasión visité un barrio en donde las calles no estaban asfaltadas siquiera. Había llovido y era todo un lodazal.

Pues allí estaban, del más pequeño al más anciano, pasando por el barro (a más de uno le llegaba hasta los tobillos).

La mayoría de los pequeños no tenían ni zapatos.

Misería absoluta.

Eso eran otros tiempos, ahora soy cartero.

Ah, de esos pequeños, ni uno sólo acatarrado.

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