Mira, me ha dado una risa tonta.
No por nada contigo, faltaría amás.
Jajajajajajajajajaja
Pero me ha dado, te cuento….
Esta tarde me he acercado al domicilio de una clienta, vamos a llamarle Cristina.
¡Hola Christine!
Resulta, ocurre y acontece que a la amiga Cristina la han operado del hombro. Y no puede conducir.
Cristina es cliente mía del servicio de guarda y custodia de paquetes. Cristina compra y vende en línea y, al tener el domicilio en el campo, tiene mis instalaciones como dirección de recogida y entrega.

Hoy he ido a recoger unos paquetes que deben salir mañana dirección Francia. Mañana salen destino a varias ciudades francesas, puede Cristina estar segura. ¿He comentado que ella es francesa?
He de decir que los ha preparado de forma meticulosa. Impecable el empacado en caja de cartón. Bien señalado en el caso de fragilidad.
Me ha comentado que NO deben volcarse puesto que contiene líquidos la caja.
Eso ya complica un poco la cosa.
Me ha asegurado que lo ha protegido superbien. Desde fuera se veía que estaba resguardado y bien marcado.
Tiene miedo que le vuelquen alguna de las cajas. Le he confirmado que si, que más de una vuelta van a dar las cajas. Vueltas y volteos no le van a faltar. Hoy no duerme. Jajajajajaja
Ahora vas a ver el porque de la risa de arriba…
No, no es por ella.
Tampoco es por sus cajas.
Me ha venido a la cabeza una pregunta que me haceis muchas personas…
¿Cómo embalar bien un envío?
La respuesta larga no cabe aquí, ni en diez páginas.
La respuesta corta y que todo el mundo entiende y comprende es la de preparar el paquete, o la caja, de la misma forma en que te gustaría recibirla a´ti.
Tal y como te gustaría encontrar el interior es la mejor fórmula de hacerlo. Y, antes de cerra la caja, asegurar un poco más. Por lo de las manos extrañas.
Así de simple y fácil es preparar un envío.
No sólo es poner la mercancía y pedir que lo transporten entre algodones, no. Los algodones debes ponerlos tú si deseas que viaje de esa forma.
Antes de cerrar una pequeña tarjeta con un saludo ayuda mucho. Y un buen lazo anima al que lo recibe a abrirlo.
Te deseo un buen día.