Mi hermano fue de crucero este año. No es la primera vez que va de crucero y no creo que sea la última.
Yo soy muy raro. No me gustan este tipo de viajes.
Todo tan organizado.
Todo milimetrado hasta el más ínfimo detalle.
No va conmigo.

¿Por qué tengo que ir a visitar unas ruinas, o un teatro o un espectáculo, si no me apetece?
Aunque sea el Partenón. Si no me apetece, no voy.
Cuando vas a un viaje organizado hay que ir cuando los demás digan.
No va conmigo. Me gusta ir a mi aire.
Sobretodo, a mi velocidad. Si para visitar el Partenón, por ejemplo, quiero/necesito una mañana entera se la quiero podder dedicar. Y si quiero estar sólo media hora trambién. Si quiero cenar a medianoche y no madrugar al día siguiente, que pueda hacerlo sin necesidad de sentirme mal por el resto del «seguicio» ni tener que estar cansado al otro día.
Soy asín de aburrido, lo sé.
Los viajes en autocar, no casan conmigo tampoco. Por lo mismo. Todo lo organizado me hace torcer el morro ya de entrada. Es una traba grande, grande.
También cuenta mucho el hecho de que me gusta conducir a mí.
Fíjate, hablando de barcos, que algunos barcos de correo postal tenían compartimentos especiales llamados «aguantes» donde se almacenaba el correo.
Sin ir más lejos, el RMS Titanic tenía un área, personal incluido, dedicada a oficina de correos, donde se clasificaba y se guardaba el correo a bordo.
Ahora descansa a 12 kilómetros de profundidad. Oscuridad y silencio. Triste final para una nave emblemática y puntera en su época.
¿Eres tú de viajar con todo organizado, o eres más como yo?
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Ah, de veses, como he dicho más arriba, también hago mis viajecitos
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